Se trata de un esquema económico universal que puede resolver el problema del desempleo, apelando a una energía inédita: la actitud de los asalariados.
Es realmente innovador y no colisiona con doctrinas sociales, salvo en que no hay una "instancia superior" a los emprendimientos productivos que "redistribuya" la riqueza.
Es la primera vez que se propone que cada asalariado administre los excedentes que genere. Anteriormente sugerían que a esta administración debía ejercerla el patrón, o el Estado, o alguna corporación sindical.
En eso consiste su relevancia. Podrá ser la economía del tercer milenio y será probablemente adoptada en breve por todos los países.
Cuando millones de asalariados sepan que el impuesto a las ganancias de 'su' empresa será distribuido entre ellos, comenzarán a esforzarse más y a ser más creativos. Y así será más rentable contratar personal.
Se pondrá en acción al 100% de la población mediante este original mecanismo que motivará a todos hacia una misma dirección.